La historia de Gonzalo Corrales y Javier Garrapiz, campeones de la NCAA

¿Conoces la historia de Gonzalo Corrales y Javier Garrapiz? Son dos tenistas españoles que han conseguido proclamarse campeones universitarios de la NCAA en Estados Unidos con la Universidad de Georgia. Gonzalo fue campeón en 1999 y Javier en 2008 y hoy nos cuentan cómo vivieron su aventura en la universidad y cómo se sintieron después de proclamarse campeones, ¡sigue leyendo!

 

Gonzalo Corrales, campeón de la NCAA en 1999

 

  • ¿Cómo fue tu experiencia deportiva en EEUU? 

Para mí fue, sin duda, le mejor experiencia deportiva de mi vida. Como tenista junior jugué en Roland Garros, en el Open USA, en el Orange Bowl y en innumerables campeonatos internacionales. Pero la competición universitaria, al ser un tenis de equipo, vivirse de una forma tan increíble cada partido y encima tener la suerte de jugar en Georgia, fue lo mejor que viví como tenista. Mis mejores memorias como tenista fueron en el tenis universitario y mis mejores memorias como persona fueron en esos años universitarios.

  • ¿Y la parte académica?

Me dio las bases para poder afrontar una carrera profesional internacional, trabajar en multinacionales, poder crear empresas y desarrollarme como emprendedor. Llegaba a la universidad prácticamente de cero, con la mente en blanco y salí con muchísimos conocimientos, muchas experiencias, pero, sobre todo, con mucha ambición gracias a la forma de trabajar y vivir de la sociedad americana y la filosofía empresarial que se vive en el día a día de las universidades.

  • ¿Por qué elegiste Georgia? 

Mis primeros dos años los pasé en Texas Christian University (TCU), a donde llegué gracias a haber jugado muchos torneos en Estados Unidos cuando luchaba por ser tenista profesional. Llegué al tenis universitario con casi 20 años y con ranking 520 ATP, ranking que ya tenía a los 17 años. Esos dos años en TCU fueron espectaculares, con un equipo muy competitivo (varios de mis compañeros llegaron a estar top50 en la ATP en dobles) que terminó el año número 3 de Estados Unidos. Me trataron genial y fui muy feliz. Pero en esa época (ha cambiado radicalmente gracias a su coach actual, David Roditi, que fue el responsable de que yo acabara allí) no había apoyo por parte de la comunidad o de los estudiantes y las gradas estaban casi siempre vacías.

En el primer año en TCU los NCAA se jugaron en Georgia y con TCU perdimos en semifinales contra UCLA. Nos quedamos para ver la otra semifinal, que jugaban Georgia contra Stanford, y, de repente, vimos llegar a miles de personas que llenaban un estadio de 5.000 personas y animaban al equipo como si estuvieran en una eliminatoria de Copa Davis. Cuando vi aquella experiencia deportiva supe que quería vivirla, quería poder jugar en esas pistas con toda esa gente animando. Tenía a un buen amigo australiano en el equipo (Steven Baldas), y empezamos a hablar de un posible transfer, algo que conseguí de cara a mis dos últimos años de carrera.

  • ¿Qué valores representa Georgia?

Lo más importante de Georgia, y lo que yo creo que la diferencia del resto de universidades, es la sensación de familia que se vive una vez se forma parte de su equipo. Esta sensación se vive en muchos sitios, pero lo de Georgia es otro nivel. En 70 años solo ha tenido a dos entrenadores, con lo que Manuel Díaz, su coach actual, ha entrenado a decenas (probablemente cientos) de jugadores en estos años. Todos los jugadores tenemos algo que nos une, un vínculo increíble con la Universidad de Georgia y con su programa de tenis.

Si yo mañana me encuentro a alguien que jugó para Georgia en el 92, el abrazo será inmediato y será como si le conociera de toda la vida. Tenemos un grupo de WhatsApp donde estamos todos los jugadores desde el año 1980, donde comentamos los resultados del equipo de tenis, el equipo de fútbol americano o incluso las noticias personales que podamos tener. En ese grupo tenemos a Michael Pernforns, que ganó NCAA y luego llegó a la final de Roland Garros. También a John Isner, que también ganó NCAA y es top10 en la ATP. Y muchos otros jugadores que son entrenadores en otras universidades o están en el mundo del deporte o no tienen nada que ver ya con el deporte, pero siguen siendo familia en Georgia.

  • ¿Qué es lo que más te llamó la atención de la práctica del tenis en tu universidad? 

Sin duda cómo se vivía el tenis en la ciudad de Athens y en el estado de Georgia. Las instalaciones, cuando los NCAA se jugaban en Georgia, eran espectaculares, con todas las gradas llenas, todos los huecos hasta arriba de gente, animando y gritando en cada punto y viviendo un ambiente realmente increíble. En nuestra final en 1999, tuvimos a 5.300 personas el día de la final. Pero es que en cuartos de final, en una eliminatoria que acabó a la 1 de la mañana por retrasos de lluvia, teníamos a 1.500 personas gritando como locos en las gradas.

  • ¿En qué situaciones te sentiste más valorado?

Cada vez que jugaba, porque venían cientos de personas a cada eliminatoria. Cuando las ¨sororities¨, las fraternidades de mujeres, nos invitaban a cenar a sus sedes para ayudarnos a promover el siguiente partido. Cada vez que llegaba Nike y nos daba cajas de ropa como si no hubiera un mañana. Cuando tenía un problema físico y contaba con un equipo médico con decenas de personas que estaban a nuestro servicio. Cada vez que tenía algún problema en alguna clase y, por ser deportista, me ponían un tutor particular para ayudarme. Cuando entraba en un edificio exclusivo para deportistas, con fotos inmensas de nosotros mismos, donde teníamos todo a nuestra disposición para poder estudiar. Cada vez que íbamos a un restaurante o bar en el downtown y veíamos el poster del equipo de tenis en las paredes. Etc, etc, etc. Nunca me he sentido tan especial, deportivamente hablando, como en esos dos años jugando en Georgia.

 

  • ¿Qué se siente como campeón de la NCAA con Georgia? ¿Cómo lo viviste? 

Fue algo increíble, ya no solo por ganarlo, sino por como lo ganamos, por todo lo que pasó en esos días y por lo que suponía para mí personalmente en lo deportivo, ya que era mi última competición oficial y tenía claro que dejaría el tenis después de ese torneo.

Las 64 mejores universidades de EEUU participaban en el campeonato, con dos rondas previas que clasificaban a las mejores 16 al cuadro final que se celebraba en nuestra universidad. Nosotros éramos cabezas de serie número 10 y teníamos pocas opciones de ganar el torneo, el objetivo era dar la sorpresa y llegar a semis. En la primera ronda ganamos fácil, pero en segunda ronda la Universidad de Washington casi da la sorpresa y nos elimina; pasamos la eliminatoria salvando dos match-points en el partido decisivo. Estuvimos a un punto de no clasificarnos para la fase final, a un punto de un verdadero desastre.

Ganamos los octavos “fácil” contra la Universidad de Texas y en cuartos de final, contra Baylor, volvimos a tener match-points en contra, esta vez en el medio de la noche por un retraso de muchas horas por culpa de la lluvia. En semis contra la Universidad de Mississippi perdimos el doble para luego perder el primer set en las 6 pistas. Fue una batalla increíble, que también acabó de noche, y al final sacamos 4 partidos de forma dramática. Ese momento fue inolvidable, con varios miles de personas en la grada gritando y cantando, celebrando nuestro pase a la final.

Al día siguiente jugamos contra UCLA, número 1 del país, cabezas de serie número 1 y claros favoritos a ganar esa final. Pero de alguna forma sacamos dos partidos que teníamos que perder, nuestro número 6 ganó después de ir perdiendo 6/2 5/1 y salvando match points y acabamos ganando 4-3 la final. Locura total en las pistas, que luego se trasladó a los bares de la ciudad con jugadores, entrenadores y cientos de personas. El periódico de la ciudad sacó un especial sobre nuestro equipo esa misma tarde con el titular ¨Dawgs Win¨, con lo que cuando llegábamos a los bares nos recibían con los periódicos gritándonos, aclamándonos… fue realmente increíble.

Esos 4 años en la universidad han sido los mejores años de mi vida, la mejor experiencia que pude vivir, un verdadero regalo después de tantos años de dedicación al tenis y de tantos sacrificios personales y familiares. Y gracias a esos 4 años he podido vivir una vida llena de oportunidades personales y profesionales, por la formación académica que recibí y por todas las experiencias que pude vivir.

 

Javier Garrapiz, campeón de la NCAA en 2008

 

  • ¿Qué destacarías de tu experiencia tanto deportiva como académica en Georgia? 

Jugar tenis universitario en Georgia ha sido, sin lugar a dudas, la mejor experiencia de mi vida a nivel deportivo. Jugar en una universidad con tanta tradición en tenis, por la que han pasado tan buenos jugadores durante su historia, fue algo que no me imaginaba cuando vine a Estados Unidos. En cuanto llegué aquí, me quedé impresionado del nivel deportivo y, además, el formato universitario es muy divertido porque no juegas para ti, sino que juegas para un equipo, y eso hace que todo sea más emocionante.

En el ámbito académico, Georgia es una universidad muy potente en diversas facultades. Al principio me costó bastante con el inglés, pero al final llega un momento en el que te tienes que adaptar y convertirlo en una forma de aprendizaje y una experiencia que te ayudará el resto de tu vida.

 

  • ¿Por qué elegiste Georgia? 

Elegí la Universidad de Georgia por el tenis y también porque me une una gran amistad con Talito (Gonzalo Corrales). Talito se graduó en la Universidad de Georgia y me recomendó este lugar. Vine a visitarlo durante un fin de semana antes de incorporarme y me quedé enamorado de Athens (la ciudad donde está UGA). Además, el entrenador de la universidad vino a visitarme a Huesca y me dio muy buenas sensaciones. Tuve ofertas de muchas universidades, pero hasta el día de hoy, creo que es la mejor decisión que he tomado en mi vida.

  • ¿Qué es lo que más te sorprendió de la universidad? 

Lo que más me sorprendió de la Universidad fueron sus instalaciones y, sobre todo, el ambiente que se vive en el deporte universitario. El tenis es un deporte bastante importante en mi universidad, pero nada comparado con los ‘high revenue’ sports como el fútbol americano y el baloncesto. Ir a un estadio como el de Georiga con un aforo mayor que el Santiago Bernabeu es una auténtica locura.

El fútbol americano universitario en el sur de Estados Unidos es una religión y es muy complicado hacérselo entender a la gente que no lo ha vivido. Yo me quedé enamorado y, a día de hoy, sigo yendo a muchos partidos tanto en casa como fuera para apoyar al equipo de Georgia. También voy a diversos eventos deportivos y vivo en la misma ciudad universitaria, con lo que hace que mi lealtad por la universidad sea bestial.

En cuanto a tenis, llegué a jugar una NCAA ante 6.000 personas. He tenido la suerte de poder jugar los Grand Slam Juniors y entrenar con muchos jugadores profesionales, pero, sin lugar a dudas, jugar en Athens un NCAA tournament ha sido la mejor experiencia de mi vida. El ambiente jugando un partido por equipos de noche en esta universidad es brutal y solo la gente que lo ha podido vivir te podrá explicar lo que es.

  • ¿Hay algo que te llamó la atención en el plano deportivo? 

Como he comentado antes, los entrenamientos se hacen con el equipo y eso hace que todo sea más ameno. Entrenábamos unas 3-4 horas al día y teníamos que combinarlo con el físico, las clases y los tutores. Lo que más trabajé desde que llegué fueron los dobles porque en España no jugaba tanto a dobles y aquí en Estados Unidos se juega mucho y es un punto muy importante para poder ganar partidos en college. Pegué más voleas en dos días que en toda mi vida y al final de mi carrera universitaria me lo pasaba casi mejor jugando dobles que individuales.

  • ¿En qué situaciones te sentiste más valorado? 

Me sentí valorado en todo. Te ayudan y te arropan en todo lo que necesites, desde apoyo deportivo, académico, social… Al principio me costaba mucho con el inglés, pero tenía tutores y, al final del día, después de los entrenamientos, hacía clases de apoyo y eso me ayudó bastante al principio. Con cualquier cosa que necesitara en pista me podían ayudar. Teníamos buenos recursos, fisios, médicos, manager del equipo….

Los entrenadores hacen un papel espectacular. Yo pienso que más que entrenadores, son personas que te apoyarán el resto de tu vida como un amigo. Ante cualquier problema que tuviera, ellos estaban encima de mí y, obviamente, estando fuera de casa, cuesta más, pero yo he sido toda la vida bastante independiente y me costaba menos que a otros extranjeros.

En cuanto al tema académico, tenía horarios todas las semanas donde debía de acudir a repaso de ciertas clases. Me juntaba con diversos deportistas en las mismas clases (nadadores olímpicos, golfistas que ahora están en el circuito, jugadores que actualmente juegan en la NFL, etc…) Cada uno lo hace lo mejor que puede. Y, obviamente, el aspecto académico es básico porque siempre he pensado que el tener un plan B te relaja más y te ayuda a que también puedas rendir mejor en el ámbito deportivo.

 

  • ¿Qué se siente como campeón de la NCAA con Georgia?  

Ganar la NCAA en 2008 fue el colofón a una temporada espectacular. Habíamos Ganado la conferencia también y fuimos a Tulsa (Oklahoma) a jugar el Nacional. Ganamos a Virginia, que eran los grandes favoritos en las semis, y a Texas en la final y ganarle fuera de casa fue una sensación distinta, pero no por eso dejó de ser menos agradable. Yo la verdad es que no pude vivir el último punto de la misma manera porque estaba jugando aun y mi compañero que jugaba de 1 fue el encargado de cerrar el partido y el torneo. Yo me enteré por la grada de que habíamos ganado y llegué tarde a la celebración.

Ganar un torneo así con tus amigos, con los que compartes las 24 horas del día, aún lo hace más bonito. A mí siempre me han gustado mucho las competiciones colectivas, desde cuando representaba al equipo español hasta cuando lo hice por Georgia. Gonzalo también te dirá que ha sido la mejor experiencia de su vida cuando la ganó en 1999. Otro español, llamado Pedro Rico, que es un gran entrenador a día de hoy en el circuito ATP, también la ganó en 2006 con la Universidad de Pepperdine.

 

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¿Eres tenista? ¿Tú también quieres vivir la experiencia americana? Puedes hacerlo con una beca deportiva. Si quieres saber tus opciones de beca, el primer paso es completar el formulario de nuestra página web. De esa forma, podremos evaluar tu perfil e informarte de tus opciones de conseguir una beca deportiva en EEUU.

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Sandra Pallarés
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