Estudiar gratis en Estados Unidos a cambio de jugar a tu deporte favorito

A pesar de que en España contamos con un sistema de educación público, los estudios y la vida universitaria siguen encareciéndose a niveles prohibitivos. La matrícula de la uni escuece cada vez más y, encima, los centros no ponen facilidades para combinar el aprendizaje con un trabajo o, todavía peor, las ganas de dedicarte a otras pasiones como el deporte.

Para el último caso, sin embargo, existe un remedio que suena a estafa: hacer las maletas y marchar a estudiar gratis en las mejores universidades de Estados Unidos gracias a tu deporte favorito. Y lo mejor es que tampoco tienes que ser el siguiente Rafa Nadal o Mireia Belmonte.

“Si me hubiera quedado en España no me hubiera planteado poder jugar a este nivel, poder llegar a un club europeo a nivel profesional. Ahora creo que tengo una buena oportunidad para conseguirlo”, explica a VICE Sports Cristina Soriano, que empieza su tercer año en la Cameron University de Oklahoma.

En Estados Unidos, todos los jugadores tienen fichas en webs especializadas y habitualmente aparecen en los medios de comunicación. Imagen: Cameron Aggies.

Desde que dio el paso definitivo, el de dejar a su familia con algunas lágrimas en la terminal de El Prat en Barcelona, vive el sueño de su vida. Estudia Comunicación en Estados Unidos y no paga ni un céntimo de los 50 000 dólares que le costaría la educación, la comida y la vivienda en el prestigioso sistema educativo americano.

¿Y lo mejor? Que todo es gracias al baloncesto, el deporte que ha practicado y disfrutado desde que era una niña.

“Me ha cambiado la vida. Al mudarme a Nueva York acabé trabajando allí y eso da mucho currículum. Me ha ayudado mucho en mi actual puesto de trabajo”, apunta a VICE Sports Pol Narbona, que gracias al fútbol disfrutó de una beca completa en la Universidad de Wisconsin y en la City University de Nueva York. Él ni siquiera quería ser profesional, solo quería labrarse un mejor futuro y lo ha conseguido sin rascarse el bolsillo.

Así, como de rebote, estos deportistas se han llevado una experiencia inolvidable, la misma que en su día empujó a Gonzalo Corrales a fundar la agencia AGM Sports. “Quería seguir haciendo deporte, algo que no habría podido hacer en España. Además me daban la opción de combinarlo con los estudios, algo muy difícil aquí“, explica Corrales para VICE Sports.

Antes de emprender la aventura americana, Corrales sufrió la falta de apoyo al deportista en nuestro país. Como promesa del tenis nacional, tuvo que dejar el instituto para centrarse en su trayectoria profesional. Cuando se cruzó con la idea de poder combinar deporte y estudios, se lanzó a un territorio desconocido… y salió como campeón de la NCAA, la máxima institución del deporte universitario en Estados Unidos.

“Después de terminar mi formación y mi carrera me pregunté por qué, habiendo tanta gente que tenía que decidir entre estudios o deportes, nadie se planteaba hacer lo mismo que yo”, asegura ahora. Su agencia, que abrió en 2004 cuando apenas había 20 deportistas españoles en centros estadounidenses, ha contribuido al auge de exportación de talento que ha brindado casos célebres como el de Bruno Hortelano —campeón de Europa de los 200 metros y, por si fuera poco, licenciado en ingeniería biomédica por la Cornell University de Nueva York.

Bruno Hortelano, oro europeo en 200 metros estudia en Estados Unidos Ingeniería Biomédica. Foto de Michael Koreen, Reuters.

“La carrera aquí no es muy difícil, porque es muy práctica y te dan facilidades. Los profesores son muy cercanos y buscan ayudarte en cualquier cosa”, asegura Soriano, que actualmente está en plena pretemporada y pone cada día el despertador a las seis de la mañana. Para llegar a disfrutar de una beca completa debes cumplir varios requisitos: tener un buen nivel de inglés, currar mucho tanto en lo deportivo como en lo académico y, por supuesto, ser bueno —o buenillo— en tu deporte.

Para que quede claro, Soriano jugaba en la segunda división catalana de baloncesto y Narbona en la primera regional. Eran buenos, sí, pero tampoco eran estrellas. Actualmente, España es el quinto país que más deportistas importa a las universidades de Estados Unidos. La cifra, según Corrales, supera ya los 1 000 deportistas que disfrutan de una educación gratuita —o parcialmente financiada— gracias a su talento y la apuesta del sistema universitario yanqui por las becas deportivas.

Alicia Bermúdez, una de las beneficiadas por una beca de atletismo. Imagen vía AGM Educación

“Por suerte, en España están cambiando las cosas, las universidades quieren ayudar cada vez más a los deportistas, aunque los recursos siguen siendo limitados”, apunta Corrales. Lo que está claro es que los deportistas —y las familias— salen encantados y con un brillante expediente académico. “Para poder jugar hay que mantener un buen nivel de notas [entre el 6 y el 7 en España]”, explica Cristina.

“En casa entrenaba tres días por semana, aquí parezco una profesional y juego un mínimo dos partidos por semana”, añade sobre su rutina. “El otro día nos llevaron a una base militar para hacer ejercicios como si fuéramos del ejército”. Viajar en grupo, dormir en hoteles de lujo, dar ruedas de prensa, salir en la televisión local, hacer historia de su universidad al llegar por primera vez al torneo regional de la NCAAes un cuento de hadas.

Las Cameron Aggies durante una cena en uno de los desplazamientos del equipo. Imagen vía Cristina Soriano.

“En Wisconsin parecía una peli, el campus era como media Barcelona. Eso se convertía en tu ciudad y ni salías de allí. Había fiestas y todo eso, aunque los deportistas no íbamos tanto como aparece en las series y el cine”, dice Pol. ¿Y dónde está el truco?

“Las universidades están en ciudades pequeñas. En Oklahoma, donde estoy, son de mentalidad muy cerrada”, comenta Soriano. Otro factor a tener en cuenta es que se pasan más de doce horas entrenando y estudiando, y hay pocas excepciones a esta rutina. “Es muy absorbente. A nivel físico te piden mucho, lo que les piden a jugadores incluso de primera división”, añade Narbona.

Pol junto a sus compañeros de piso en Nueva York, donde solo tuyo que pagar los gastos de vivienda para estudiar. Imagen vía P.N.

En la balanza definitiva pesan más los elementos y los recuerdos positivos. “Cuando era novato me raparon a lo mohicano tras marcar un gol sobre la bocina [cosas del soccer universitario] justo en mi primer partido. En el vestuario me entrevistó la televisión mientras mis compañeros hacían el idiota detrás mío… la verdad es que tuve que pedir que quitaran el vídeo de Youtube porque era lo primero que salía al teclear mi nombre”, recuerda Pol.

Con un par de vídeos, las estadísticas y una entrevista, el entrenador puede cambiar tu futuro para siempre. Si en España se ve con recelo al estudiante deportista, en Estados Unidos es todo lo contrario. “Es un tema de cultura. Allí los profesores conocen qué alumnos son deportistas y les dan la flexibilidad que necesitan; al alumno que hace deporte no se le ve como un privilegiado que se ‘salta exámenes’ o ‘viaja a torneos chulos’, sino como alguien que realiza un sacrificio y al que se debe ayudar más todavía”, afirma Corrales.

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“En Harvard puedes entrar de dos maneras: dejarte 100 000 dólares o entrar en el equipo de fútbol y que te allanen el camino [aunque oficialmente no da becas deportivas]”, concluye Narbona sobre las posibilidades que ofrece el sistema americano. Lo que los estudiantes ganan está claro: una educación magnífica a precio de coste o gratuito. ¿Qué se llevan entonces las universidades?

“La universidad gana reputación a nivel local y nacional. Ellos reclutan talento y les da igual que este venga de Wisconsin o Zaragoza, ellos quieren ser los más competitivos posibles para seguir atrayendo estudiantes en el futuro”, asegura Corrales, que apunta que el tenis y el fútbol son los deportes que más puertas abren a los jóvenes españoles dispuestos a embarcarse en esta aventura.

“Tener la oportunidad de graduarse con 22 años en Estados Unidos, con un inglés perfecto y unas vivencias magníficas a nivel personal es algo único”, sentencia.

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Reportaje realizado por Vice Sports España

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